El otoño, viaje hacia adentro.

Cuando termina el verano, obviamente llegará el Invierno, lo que deberá llevarnos a un movimiento hacia adentro. El Otoño es el inicio del movimiento externo que se retrae para cambiar la dirección externa hacia a la interna. Lo que debemos hacer durante los próximos tres meses -física, emocional, mental y espiritualmente- es prepararnos para el invierno.

Es una estación del año que tiene características de mundo interior, de estar hacia adentro. Como vivimos en un mundo donde predominan las acciones hacia fuera, esta propuesta puede ser interpretada -psicológicamente- como un momento desagradable, surgen resistencias y con ellas la desgana, la falta de motivación o la apatía. Sin embargo, lo interno también puede ser muy activo y la gran diferencia es que se hace desde dentro. Es un buen momento para reflexionar sobre los cambios que necesitamos hacer en nuestra vida, para organizarnos o prepararnos para un nuevo comienzo.

Esta es la cualidad de los equinoccios: aprender a administrar lo interno y lo externo. Cuanto más nos educamos para los dos movimientos, tendremos mejor salud física, emocional, mental y espiritual.

El Otoño pide creatividad interna que será complementada por la sensibilidad del mundo de adentro. Esta unión tiene una gran potencia energética, que se acumula durante todo el invierno para que podamos volver a hacer el giro de dirección e ir hacia a la Primavera/Verano, a lo máximo de lo externo.

..Y si, asi llega el otoño coloreando de malva, dorado, rojizo y anaranjado los campos y los bosques, anunciando la próxima llegada del invierno blanco y silencioso. Las noches comienzan a ser mas largas… la savia de los arboles comienza a retirarse hacia las raíces, la naturaleza en general va haciendo un lento descenso, una retirada hacia adentro. Gracias a la observación de la naturaleza podemos acompañar también nuestro “descenso” ¿hacia donde? Hacia adentro. La energía del otoño nos invita a soltar nuestras hojas que pueden representar costumbres, programas mentales, algunos alimentos…nos invita a fluir con esa corriente transformativa. Desde siempre mujeres y hombres de diferentes culturas han celebrado esa época propiciando el encuentro con los antepasados y también representando simbólicamente la muerte y el renacimiento de sus divinidades, por ejemplo en la tradición celta esa noche del 31 de octubre se festeja Samhain que representa la oscuridad del Gran Útero o de la tierra donde se esconde la vida que volverá a nacer en primavera. En la tradición cristiana se celebran los santos y los difuntos, nuestros antepasados. Por ejemplo en Sicilia, mi tierra de origen, se cuenta que nuestros familiares que han dejado esa vida terrenal, nos traen la noche del 1 de noviembre frutos secos, pastelitos de almendras con formas de fruta y alimentos otoñales, chocolate…las niñas/os se despiertan por la mañana buscando por toda la casa la cestita llena de delicias que les han traído desde otra dimensión sus queridos familiares. Veo que simbólicamente este evento nos acerca al misterio de la muerte de una forma cariñosa y con profunda gratitud nos impulsa a inclinarnos al ciclo vida-muerte-vida, algo nos dice que no hay que temer lo desconocido y lo misterioso. Muchas de nosotras, actualmente, pasan por un resfriado o problemas digestivos y eso debemos simplemente acompañarlo, nuestro cuerpo necesita una limpieza, es un buen momento para hacer algún tipo de dieta depurativa eligiendo los frutos que nos está regalando nuestra tierra, al mismo tiempo vamos calentando nuestro cuerpo con buenos caldos de nabos y otras raíces para prepararnos a la llegada del frio y unas infusiones de canela, salvia y laurel para decongestionarnos. Quizás algunas percibirán una cierta melancolía o tristeza, si no juzgamos este momento, si no intentamos huir de nuestras profundidades, si no alimentamos pensamientos destructivos relacionados a nuestra “pequeña” personalidad o ego…este descenso será como un retiro del mundo exterior solar y activo hacia un mundo interior lunar y receptivo. Vale la pena experimentarlo, porque cuando nos abrimos a explorar nuestra “cueva interior” podemos hacer orden en nuestra vida, hacer un poco más lento nuestro ritmo…si solo comenzáramos a escuchar un poco más nuestras necesidades nos encontraríamos mejor en cuerpo y espíritu. El otoño, en el ciclo sexual de la mujer, representa la fase pre-menstrual cuando comienza a despertar algo ancestral en nosotras, cuando sentimos que algo de nuestras entrañas tiene la necesidad de expresarse y guiarnos en un camino femenino de sabiduría… ¿Por qué estamos tan nerviosas y susceptibles durante esa fase? Probablemente porque no queremos acompañar el cambio de nuestro cuerpo que se prepara a la llegada de la menstruación o porque tememos nuestra cualidad femenina mas yin…en esa fase, tal cual como en el otoño, comienza un descenso, el viaje hacia adentro…hacemos sueños simbólicos y mágicos, somos mas sensitivas e intuitivas, siempre y cuando no nos obligamos a ser o hacer lo que somos y hacemos en otra fase de nuestro ciclo (cuando por ejemplo nos encontramos con mucha fuerza y energía activa). ¿No es maravilloso descubrir que somos cíclicas? ¿Qué nos transformamos continuamente? Entonces les invito a cuidar de esa época: honrando nuestras raíces, reconciliándonos con nuestra familia respetándola y agradeciéndola, si nos sentimos agradecidas hacia las y los que han venido antes que nosotras la vida misma nos devolverá mucha abundancia. Que bonito dejar espacio a nuestra creatividad decorando nuestra casa con calabazas y castañas, encendiendo un buen fuego o unas velas blancas para afirmar la luz que durante esa época de oscuridad nos ayudará a no perdernos en nuestro viaje…hacia adentro.

Una de las Actividades mas demandadas del el otoño: Yoga

En el otoño son frecuentes los constipados, las gripes y otros procesos víricos, fruto de la depresión que vive a su vez nuestro sistema inmunitario. El yoga nos ayuda a regular y a estimular nuestro sistema inmunológico, ayudándonos a resistir ante las enfermedades y las infecciones. En cuanto a los estados de ánimo, las hormonas del estrés como el Cortisol contribuyen también a deprimir el sistema inmunológico. El estrés afecta, entre otras, a la glándula Timo, que está en el centro del pecho y está asociada al cuarto chakra, y reduce su tamaño, así que las posturas que abran el pecho activarán el timo. Entre ellas tenemos la cobra, el puente, el arco, etc.

Por otro lado, las posturas invertidas aumentan la circulación de la sangre y el riego cerebral, activan el sistema linfático y el correcto funcionamiento del sistema inmunológico. Entre ellas tenemos la vela, el arado, etc. Para el estrés tenemos maravillosas posturas para calmar nuestro sistema nervioso, como son la postura de bebé, perro boca abajo, etc. Lo mismo ocurre con los trastornos depresivos; hay varias kriyas con las que podremos manejar tanto la depresión estacional (ciclotimia), el síndrome postvacacional, la depresión subconsciente o la depresión causada por hechos o vivencias puntuales.

Ya hemos comentado que los pulmones son órganos que exigen una particular atención durante el otoño. Así que vamos a ser conscientes de nuestra respiración para favorecer la fluidez del prana, para aumentar nuestra capacidad pulmonar, para saber energetizarnos a través de la respiración (los pranayamas). Entre los ejercicios de yoga para los pulmones tenemos los ejercicios de flexión hacia atrás, como el camello, y hacia delante, como la pinza; o ejercicios de pranayamas, estiramientos; y también posturas invertidas como el arado y la vela, y otras como yoga mudra y la postura de bebé.

Entre los alimentos destacados y recomendables para el otoño destacan la naranja, zanahoria, remolacha, rábanos, frutas y verduras crudas, nueces, almendra y maní. Hierbas: Yanten.

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