No Voy A Pensar En Eso!

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El punto más complicado que enfrentás cuando empezás tu práctica de la meditación son las expectivas que generás respecto a lo que vas a lograr.

Plantear tus objetivos como base de motivación para sentarte a meditar está muy bien, es algo que yo hago y recomiendo hacer. El problema surge cuando despiertas ansiedad buscando hacer la práctica perfecta. Querés concentrarte en cada respiración, sentir el fluir de tu energía interna y fundirte con el ahora, y en cambio estás  viajando entre idea e idea prácticamente todo el tiempo.

No me voy a cansar de insistir que esto es normal. Y por si lo que yo te digo no fuera suficiente evidencia, comparto esta anécdota del monje Ajahn Brahm, del cual no puedo citar una biografía porque los textos que he visto están en inglés.

Cuenta que cuando era un joven monje, llegó a un pacífico y hermoso monasterio en Tailandia. El lugar era sin dudas perfecto, silencioso y bello como para poder concentrarse en su meditación.

Todo fue muy bien por unas semanas, hasta que llegó un pensamiento: recordó a una novia que había tenido antes de consagrarse a su nueva vida.

Pensaba: ¿Estará soltera? ¿Estará pensando en mí?… Horrorizado decía “esto no es un pensamiento de monje, basta!” . La situación se tornaba cada vez mas complicada, pensando en mujeres cada vez que meditaba, ¡nada bueno para una persona con voto de castidad!

Comenta que, desesperado, fue a buscar inspiración frente a una estatua de Buda. Pensó que sería una buena idea dedicar una parte de su día a pensar en lo que quisiera (incluída su ex novia) y luego si poder concentrarse en sus técnicas de respiración. Desafortunadamente, el plan no funcionó, haciendo aún más complicado concentrarse.

Finalmente, rendido y sin ánimos para batallar su mente, decidió sentarse a meditar, resignado a hacer la peor práctica que un monje pudiera hacer. Y ahí algo maravilloso sucedió… pudo concentrarse en cada respiración! viviendo una hermosa práctica.

Ahí fue cuando descubrió una GRAN aprendizaje: no pelees con tu mente, hazte amigo de ella. Simplemente dejando ser a su experiencia, logró vivirla realmente.

Esto debe dejarte grandes lecciones:

1) Todos enfrentamos problemas a la hora de practicar, sin embargo podemos superarlos meditante la actitud correcta.

2) No te castigues por no hacer la práctica perfecta, eso sólo te hará poner nervioso y concluir tajantemente: esto no es para mi. Haz lo mejor que puedas en cada ocasión, afortunadamente no hay dos días iguales por lo que podrás tener altibajos en tu meditación, acéptalos.

Meditar es aceptar que la vida no es esa película que nos proyecta la mente. Meditar es aceptar lo que nos toca vivir en este momento y hacerlo con plenitud. Meditar es aceptar.

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